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Ese afán de fomentar la superstición, tanto astrológica como religiosa, entre la ciudadanía es una de las marcas de fábrica de este gabinete municipal, supuestamente de izquierdas, “ilustrado” pues, que nos gobierna. Lo que este ayuntamiento ha hecho por la extensión del oscurantismo religioso y su secuela de ataques a la libertad común nunca se lo pagarán suficientemente los chamanes mitrados, a no ser que ese pago esté consistiendo en convertir a la alcaldesa en una figura esencial en las barroquísimas misas episcopales que últimamente se vienen cerebrando en distintas catedrales. La Virgen Roja de Capitulares. En cuanto a los astrólogos me imagino que también se lo pagarán de alguna forma. Tal vez haciendo concertar a los astros (¡abracadabra!) para que le propicien una larga carrera litúrgica. Entretanto los racionalistas de esta ciudad, casi todos votantes de opciones de izquierda, nos sentimos no ya traicionados sino al borde del incontenible vómito.
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