Lo más incomprensible del Universo_

es que podamos llegar a comprenderlo._

Einstein_


He amado demasiado a las_
estrellas para temer a la noche_


Epitafio de un astrónomo aficionado_



_
_Una mirada diferente a nuestra compañera de viaje: la Luna
Inicio > Historias > El templo del cielo
> El templo del cielo <

Uno de los capítulos más interesantes de la historia de la astronomía fue la llegada de los jesuitas a China y su empeño en reformar el calendario. El italiano Matteo Ricci, además de fundar las primeras comunidades cristianas en China, impulsó la entrada los conocimientos técnicos, matemáticos y cartográficos de Europa; introdujo el uso del sextante y las nociones de la geometría euclídea. Ricci tenía una vastísima cultura, desarrolló un método mnemotécnico muy potente y llego a hablar el chino con fluidez. En la Luna hay un cráter de 71 km de diámetro que lleva su nombre. En 2009 tuve ocasión de hacer una Visita al Observatorio Antiguo de Beijing y allí fue donde conocí las peripecias de Mateo Ricci, de Johann Adam Schall von Bell y de Ferdinand Verbiest, entre otros.

Esta epopeya astronómica sirve de telón de fondo a Enrique Joven en su nueva novela El templo del cielo en la que nuevamente, como ya ocurriera con El castillo de las estrellas, el manuscrito Voynich desempeña un importante papel.

El manuscrito Voynich es un libro de 235 páginas que contiene dibujos de carácter astrológico o astronómico, dibujos de plantas, figuras femeninas desnudas, una especie de tubos parecidos a intestinos. En este manuscrito, alguna de cuyas páginas ha aparecido incluso como Imagen Astronómica del Día, todo son preguntas: no se conoce el título, el autor, ni siquiera el idioma en el que está escrito. Parece tratarse de un documento cifrado, pero hasta el momento todos los intentos de descifrado han fracasado.

A excepción del narrador de El templo del cielo, todos los personajes de la novela son reales. La obra, que está muy bien documentada, es un recorrido por la astronomía china y occidental del siglo XVII, por las intrigas palaciegas en una época donde los eunucos manejaban los hilos y también la crónica del encuentro choque de dos mundos muy diferentes. Podéis escuchar a Enrique hablar sobre su novela en RNE en este enlace. Aunque en este caso también aparecen jesuitas y el misterioso manuscrito no es exactamente una precuela de la obra anterior, las dos se pueden leer perfectamente por separado.



En esta ocasión, al contrario de lo que suele ser habitual, la versión electrónica de la novela ha estado disponible en Amazon a un precio mucho más que razonable varias semanas antes que la versión en papel. En mi caso la leí en el Kindle y después la compré en papel para incluirla en mi anaquel de novelas históricas de astronomía, al lado de las novelas de Jean-Pierre Luminet, Stuart Clark o John Banville. Ni que decir tiene que os la recomiendo tanto como El castillo de las estrellas.

En la sinopsis de la editorial se puede leer:

Lisboa, año 1618. Una carraca atestada de comerciantes, fugitivos, buscadores de fortuna, soldados y gente de toda clase y condición parte hacia los enclaves portugueses en India y China. El destino final es Macao, la puerta de entrada en el casi inaccesible imperio chino. Entre el pasaje, un grupo de misioneros jesuitas cuidadosamente escogidos cargados de objetos de culto religiosos. Y también de numerosos libros científicos. Su objetivo último es convertir al catolicismo a doscientos millones de almas, comenzando por el todopoderoso emperador Wanli. Su estrategia, utilizar sus vastos conocimientos y proverbial inteligencia para impresionar a la clase ilustrada que rodea en la corte de Beijing al llamado 'Hijo del Cielo', denominación que recibe el emperador, el único capaz de interpretar los signos celestes que marcarán el futuro de su pueblo. La sabiduría del ya fallecido padre Matteo Ricci ha logrado los primeros frutos y señalado el camino a seguir: trabajar con los astrónomos del emperador y conseguir elaborar un calendario perfecto. Un joven pisano, Paolo Arrighetti, será el encargado de trabajar como cronista jesuita de todo lo que acontezca en tan incierta aventura. Junto a él viajan varios astrónomos jesuitas, como los padres Pantaleón Kirwitzer, Giacomo Rho y el colérico a la par que genial Adam Schall, que terminará alcanzando los más altos honores imperiales. También Johann Terrenz, un cirujano alemán que, habiendo abrazado interesadamente los hábitos jesuitas, ansía conocer los secretos de la medicina china. Y no sólo eso. Con él viaja hacia China parte de un extraño pergamino ilegible compendio de botánica y astrología, enviado por su amigo el famoso astrónomo imperial de Praga Johannes Kepler, que piensa puede estar escrito o incluso cifrado en algún dialecto oriental. Su mentor, el emperador Rodolfo II de Bohemia, está obsesionado por traducirlo en la incesante búsqueda alquímica de la piedra filosofal que pueda sacarlo de la depresión y de la ruina. Los convulsos acontecimientos políticos en la China del imperio Ming, que terminarán por llevar al poder a la nueva dinastía manchú Qing, atrapan en el cerrado a la par que inmenso imperio chino a la pequeña comunidad científica jesuita, que además se verá sacudida por inexplicables fallecimientos relacionados con el significado del citado manuscrito.

El Templo del Cielo está basado –salvo en el caso del propio narrador de la historia– en personajes y hechos históricos tan reales como sorprendentes. La irrupción de la ciencia occidental en la China del siglo XVII, anclada en su cultura ancestral, supondría un acontecimiento de indudable influencia en la evolución posterior del imperio. Junto a estos elementos puramente históricos, la narración introduce en la novela otro elemento igualmente real y coetáneo: el hoy conocido como Manuscrito Voynich, un pergamino datado en el siglo XV y que, archivado hoy en día en la conocida biblioteca Beinecke de la Universidad de Yale, está considerado como el documento cifrado más popular y enigmático de la actualidad. Las primeras noticias de su existencia se remontan a la citada corte de Rodolfo II en Praga, así como su posterior pertenencia a la Sociedad de Jesús, que lo mantendría en su poder hasta comienzos del siglo XX. No en vano, uno de los más famosos sabios jesuitas de la época, Athanasius Kircher, podría haber intentado inútilmente su traducción, considerándolo similar a los lenguajes más antiguos conocidos en la época: el desaparecido jeroglífico egipcio y los propios ideogramas chinos, que eran ya bien utilizados por los misioneros jesuitas en Oriente. El lector avezado que haya leído la anterior novela del autor El Castillo de las Estrellas, encontrará lógicos puntos de encuentro entre ambas, y bien puede considerarse a El Templo del Cielo como una precuela de la misma.


Enlace 2013-05-16, 10:24 | 5 comentarios

Referencias (TrackBacks)

URL de trackback de esta historia http://mizar.blogalia.com//trackbacks/73391

Comentarios

1
De: enrique Fecha: 2013-05-16 20:13

Gracias por la reseña, Paco.
La novela está yendo bien pero falta darla más a conocer, dentro de un sinfín de novedades editoriales. Entradas como ésta en tu blog ayudan mucho, muchísimo.



2
De: Manu Arregi Biziola Fecha: 2013-05-17 08:25

Compré la novela en cuanto salió, por el grato recuerdo que tengo de El castillo de las estrellas. Me vienen 5 días más o menos ociosos y he reservado la nueva novela para devorarla estos días. Espero que la novela me transporte en el espacio y el tiempo, como hizo la anterior. Prometo reseña también en mi blog. Incluso, Paco, no estaría de más que sacáramos algo en Naukas. Quizá tu, que ya la has leído ;-)
Hay que apoyar a tope este tipo de trabajos



3
De: Mizar Fecha: 2013-05-17 10:03

Encantado de colaborar en lo que pueda, Enrique. He mandado una reseña a Amazon y también a Naukas siguiendo la acertada propuesta de Manu.

Espero que El templo del cielo se traduzca a más lenguas, incluso, que El castillo de las estrellas. :-)



4
De: Rafael Enríquez Fecha: 2013-05-17 20:12

Hace unas semanas me comentaste que la habías adquirido para el kindle y mi respuesta fue que yo iría directamente al papel y así lo haré. Son pocos los libros que entran en casa para quedarse, por falta de espacio, pero para Enrique siempre habrá un sitio en mi biblioteca.
Me alegro de que aparezca de nuevo el manuscrito Voynich. Siempre recomiendo El Castillo de las Estrellas, extraordinaria novela, y cuando hablo del manuscrito muchos creen que estoy tomándoles el pelo.



5
De: Miguel A. García Fecha: 2013-05-23 19:14

Mira por donde ha salido "El Castillo de las Estrellas". Pues viereis me compre un libro en un puesto que hay en la estación de autobuses de Córdoba, se trata de "Mitología griega" al poco tiempo me regalan otro libro y era "Mitología griega" Así que quien me lo regalo lo descambio y me trajo "El Castillo del as Estrellas" así que lo llevo medio. Ya os contare si me gusta. Y si tengo que buscar ese Templo del cielo.
saludos



Nombre
Correo-e
URL
Dirección IP: 54.225.39.142 (df0608c17a)
Comentario

Suscríbete:
Blogalia

Todos los artículos
<Septiembre 2017
Lu Ma Mi Ju Vi Sa Do
        1 2 3
4 5 6 7 8 9 10
11 12 13 14 15 16 17
18 19 20 21 22 23 24
25 26 27 28 29 30  
             



Enlaces lunares

Lunar Map Catalog

LPOD: Lunar Photo of the Day

Atlas Virtual de la Luna

NASA: The Moon

Gran colección de enlaces lunares



Mis páginas



Síguenos en:

El beso en la Luna

Promocionar tu página también



No te lo pierdas


Astrometría e historia de la astronomía

Astroyepes

Cuaderno de bitácora

Cuaderno de bitácora estelar

Cuaderno de observación

Diario de un loco de las estrellas

El lobo rayado

El muro de Planck

Ese punto azul pálido

Eureka

Experientia docet

Fogonazos

Goefry en la Luna

Historias de la ciencia

La aldea irreductible

La décima esfera

Los colores de la noche

Los mundos de Brana

Mundos distantes

Por la boca muere el pez

Sondas espaciales

Tras el horizonte de sucesos

Un velero estelar


Imagen astronómica del día (APOD)




¿Qué es El beso en la Luna?


Fase actual:

Meteosat - Actualizado cada media hora


Blogalia


Blogalia

Artículos anteriores
© Paco Bellido. 2004-2013